El puente de Argenteuil
A Claude Monet
Marcelo D. Ferrer

"La inmensa mole del puente preside la composición en una tarde nublada.
Algunas personas pasean y contemplan las barcas ancladas."

 

Ya es tiempo de que me explique. Que me explique sin los devaneos ni las chicanas que me han impuesto; porque no he venido hasta aquí desde tan lejos para proveerme de más de lo de siempre, o para alargar mi queja, o a exculparme de mi mismo. He llegado de la incierta manera que llegan todos, y cuando el uso de la razón, como todos, me he hecho esa misma pregunta que todos se hacen. Sobran las quejas y los reproches, o cuando menos, son anticipados. Algún día, en otra dimensión... quizá, será el tiempo de las respuestas. Aunque soy escéptico en eso y más bien me veo por allí debajo, un poco más putrefacto de lo que estoy ahora por aquí arriba. 

Esta pesadez del aire comprime mis huesos, Argenteuil es húmedo. Aquí la calma rinde homenaje a la impostura. Ni los pájaros parten hacia otros árboles, y no graznan los gansos. El río, marrón, se raja como mosaico... bajo ese puente que perdura...  Ay de esos huesos y de las sombras que se dibujan. Ay de las mareas y los ciclos y los reflejos;  y de este río que vence su olvido. Se me sofoca el alma por no poder alcanzar esas nubes, ni corregir la impostura que desconcierta mi ignorancia... Y ese puente, como aquélla niña del trigal, perdurará siempre. 

Que se lleven de la incongruencia su sarcasmo; esa burla metafísica que es el espíritu. Porque no hay más valor que el destino y el meaculpa del morirse sin haber nacido. No me satisfacen las respuestas que dan los libros, todos ellos trafican suposiciones. ¡Hay más verdad en una paleta con pigmentos; o en un trozo de mármol astillado a martillo! que en las sandeces que dicen los libros. Ese puente es testigo. Cualquiera es dios con el don de la creación. Aunque sus huesos se fundan putrefactos y sus pensamientos se esfumen en el éter de la incongruencia, sobrevivirán los colores y el mármol.


El tiempo que Monet pasó en Argenteuil fue muy productivo, realizó allí algunas de sus mejores obras. Según las teorías impresionistas, los objetos cambian dependiendo de cómo incida la luz y del momento en que sean captados. La culminación de estos planteamientos estará en manos de Claude con sus diferentes versiones de la catedral de Rouen. La fuerte luz del verano ilumina las barcas y la orilla del río mientras las sombras envuelven los ojos del puente. Los reflejos en el agua difuminan las formas, existiendo cierta anticipación a la abstracción. La iluminación refuerza las tonalidades azules, verdes y marrones, aplicadas con pequeños toques de pincel en forma de comas lo que provoca que los detalles desaparezcan. Estas imágenes ponen de manifiesto la filosofía impresionista, cuyo máximo representante será Monet.

El puente de Argenteuil.
Claude Monet 1874.
o/I 81,3x60 cm.
Munich,Neue Pinakothek

 


(*) MARCELO D. FERRER nació en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Es Contador Público y Licenciado en Economía; Escritor, Poeta y Ensayista. Es miembro y ha presidido diversas O.N.G. dedicadas a la educación y al servicio comunitario. 

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