|
Marcelo D. Ferrer La Plata, Buenos Aires, Argentina. De mi pecho expiré tu fragancia. La quité de allí para no respirarla. Muchas veces la imaginé regresada..., que la apresaba para volver a soltarla. Algo de ti flameó entre mis labios. Liberada de la cárcel de mi pecho, desplegaste fragantes alas..., te pulverizaste con el sol a lontananza. Esta vaciedad no me deja ni me engaña ella vive en la nada y de la nada se sacia mi hueco de ti en mis entrañas no respira... no late; sólo, aguarda. |
|
| << Lectura anterior | Lectura siguiente >> |